Los productos obtenidos por soplado al aire o pulso son los de gran calidad pero también de producción más imitada y por consiguiente de más elevado precio.
Este artesano sigue utilizando las materias y técnicas tradicionales (salvo el combustible de los hornos) fabricando piezas únicas por encargo que con frecuencia alcanzan la condición de objetos artísticos. En algunas ocasiones elabora series, pero cada pieza mantiene sus propias características sin que haya dos que sean idénticas como ocurre con la producción seriada. Las más frecuentes son tulipas para lámparas, copas, jarras, peceras, botellas, decantadores de vino, platos y frascos para perfumes. La marca comercial empleada es “Argia badago”.
Los encargos se hacen directamente al artesano y en su mayoría suelen utilizarse para regalo o decoración, así como para la restauración de lámparas. Mantiene frecuente relación con arquitectos y decoradores utilizando las ferias de artesanía para darse a conocer a los posibles demandantes de los productos que fabrica.
Escultura dedicada al soplador de vidrio en Leioa. (Cedida por Pedro Urresti)
Todas las piezas van firmadas con un sello en caliente o grabado.
En 1996 instaló su taller en Irun trasladándolo a Hondarribi en 1998 iniciando el soplado de vidrio. El 2005 volvió a ubicarlo en Irún. Actualmente cuenta con unos 80 metros cuadrados en un edificio de techo alto a lo que hay que agregar otros 20 de una entreplanta dedicada a exposición.
Entre los medios productivos más importantes cabe destacar:
Llama la atención la práctica del artesano que tras formar un guante con siete hojas de periódico y mojarlo en agua y enguantárselo lo utiliza para asir las piezas de vidrio caliente.
2011 Oficios Tradicionales. Departamento para la Innovación y la Sociedad del Conocimiento