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Restauradores de alfombras

       El origen de las alfombras se suele situar en Mongolia o Turkestan entre los siglos IV y II a.C., habiendo sido introducidas en España por los árabes hacia el siglo X. Aunque su finalidad ha sido tradicionalmen-te tanto estética como utilitaria, un buen número de ellas, sobre todo las orientales anudadas a mano, son verdaderas obras de arte.

       Inicialmente se utilizaron para cubrir paredes y muebles y a partir del siglo XVIII se extendió su uso para el recubrimiento de suelos. Dentro de las dos clases básicas de alfombras: las anudadas a mano y las fabricadas a máquina, con el transcurso de los años son numerosos los tipos que se ofrecen en el mercado.

       En el País Vasco no se conocen antecedentes destacables de la confección de alfombras, siendo, sin embargo, su uso notable sobre todo a partir de la industrialización, iniciada a mediados del siglo XIX, desarrollándose poco después el dominio de las técnicas de mantenimiento, reparación y restauración.

       Los artesanos especializados en la restauración de alfombras deben conocer el comportamiento de materiales como el algodón, la lana y diversas fibras, siendo fundamental para el éxito en su profesión la habilidad manual, el conocimiento de los materiales que utiliza, así como su tintado y una dilatada experiencia al tener que resolver los numerosos problemas que plantean las alfombras deterioradas.

       Soledad Santisteban es actualmente la artesana más destacada de nuestro país en la reparación y restauración de alfombras de nuestro país, labores que realiza en su taller de artesanía textil, Telar, ubicado en Bilbao donde también expone y comercializa los productos que elabora y donde imparte cursos relacionados con su actividad, dando empleo a tres personas.

Soledad Santisteban

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