En general, el trabajo de la fundición requería fortaleza física pues la ausencia o escasez de grúas, obligaba a manipular pesados moldes y la arena a mano, lo que hacía que abundaran los trabajadores procedentes de caseríos, con más fortaleza o con mejor disposición para este tipo de tareas.
Las condiciones medioambientales han sido tradicionalmente negativas, debido a que los trabajadores tenían que desenvolverse permanentemente sobre arena y polvo. También las salpicaduras del hierro fundido y el humo que se producían al realizar el vertido de la colada, sobre los moldes y su posterior enfriamiento, contribuían a crear un ambiente perjudicial para la salud.
La reformas económicas iniciadas a partir de 1.959, facilitaron la modernización de la industria de la fundición, con la importación de nuevas técnicas y maquinaria moderna. Sin embargo, actualmente la fundición de piezas grandes, en series cortas y unitarias, conserva parte de las formas de trabajar y de la dureza de hace décadas, requiriendo profesionales con conocimientos y gran experiencia.
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