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El Pobal, de ferrería a la fabricación de herramientas

        Aunque es conocido no resulta ocioso recordar que las ferrerías desempeñaron un papel fundamental en la industrialización de nuestro País.

        Instaladas inicialmente las "haizeolas" (ferrerías de aire) en las alturas los ferrones colocaban el mineral en hornos que requerían gran cantidad de carbón vegetal activando la combustión con el propio viento y fuelles movidos a mano. También a brazo martillaban la masa de hierro obtenida para compactarla y darle forma.

        Hacia el siglo XIII se produjo una innovación importante con las zeharrolas" (ferrerías de agua) que utilizando la de los ríos, por medio de una rueda, aliviaban el esfuerzo de los ferrones, aumentando el rendimiento de su trabajo. De nuevo a mediados del siglo XIX la tecnología siderúrgica en nuestro país registra otro gran avance con la puesta en marcha de los entonces modernos altos hornos(1).

Haizeola

Ferrones trabajando en una "haizeola" según cuadro de Ricardo Baroja .

        Los solapes entre los distintos procedimientos para la obtención del hierro han sido importantes. Ignacio Goenaga(2) en 1882 manifestaba su sorpresa por esta circunstancia teniendo en cuenta los distintos costes de fabricación, manifestando que "el precio a que sale el quintal métrico de hierro dulce de una misma clase y forma, por ejemplo en planchuela, en las respectivas oficinas de beneficio, suponiéndolas en iguales circunstancias con relación al precio de mineral y del los combustibles vegetal y mineral, es el siguiente:

  1. En las ferrerías antiguas bien montadas a     30,50 ptas.
  2. En las ferrerías modificadas    26,50 ptas.
  3. En las fábricas por el procedimiento Tourangin    20,45 ptas.
  4. En las fábricas por el procedimiento indirecto. (alto horno).............. 18,25 ptas.

        Puede afirmarse que las "haizeolas" fueron fundamentales en la siderurgia vasca durante unos mil ochocientos años, las "zaharrolas" hidráulicas unos seiscientos y que el alto horno ha predominado en los últimos ciento cincuenta si bien al final del siglo XX se inicia su decadencia con las nuevas tecnologías para la obtención del acero en las que la chatarra sustituye al mineral de hierro como materia prima.

        Una parte del hierro elaborado en las terrerías se exportaba en barras y otra se transformaba en el entorno en productos elaborados. Las herramientas manuales, aperos agrícolas, herrajes y clavos fueron parte importante de esta producción, que se llevaba a cabo al menos a partir del siglo XVIII en martinetes movidos por la fuerza del agua y situados junto a los ríos, llamadas terrerías menores, en las que se estiraban los tochos a medidas comerciales más reducidas obteniéndose productos semielaborados, así como en pequeñas fraguas instaladas en locales en el interior de las poblaciones en las que los productos se forjaban y terminaban totalmente a brazo, golpeándolos sobre yunques.

        A lo largo del tiempo las industrias e instalaciones hidráulicas fueron adaptándose a las cambiantes situaciones del mercado, dándose espe-cializaciones, incluso locales como Oñate y Ochandiano que fueron importantes centros productores de herrajes y clavos(3)

 

(1) Haizeolas. Ferrerías primitivas. Burdiñola. Legazpi 1998.

(2) Estado actual y porvenir de la industria minero-metalúrgica de Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra y Santander. Ignacio Goenaga 1882. Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos, Peritos y Facultativos de Minas de Bilbao 1996.

(3) Sociedad y Vida Social Vasca en el siglo XVI. Mercaderes guipuzcoanos. José Antonio Azpiazu. Kutxa. Colección documentos. 1990. San Sebastián.


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