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Plateros

        La orfebrería es el arte de labrar los metales, que abarca un gran número de actividades. Dentro de la misma se incluye la platería, es decir, la técnica de elaborar elementos decorativos utilizando la plata, y en menor medida el oro y el cobre, siendo los plateros los artesanos especializados en su ejecución. Con frecuencia el nombre de orfebre y platero se utiliza indistintamente.

        Es difícil precisar los orígenes de la orfebrería, pero su inicio se asocia al desarrollo de las primeras civilizaciones entre cuyos restos destacan los elementos decorativos elaborados con metales nobles. En el Oriente Próximo aparecen los primeros trabajos de orfebrería hacía el cuarto milenio antes de Cristo.Las realizaciones de los egipcios ya revelan el gran dominio que de esta técnica tuvieron sus artífices.

        La orfebrería europea aparece en el III milenio a.C. utilizando inicialmente el oro y posteriormente la plata como materiales base extendiéndose en el II a.C., por toda la fachada atlántica la utilización de gran variedad de piezas de este metal martilladas. En esta época  las decoraciones se realizaban mediante cincelados finos y ligeros utilizando herramientas de sílex. En ocasiones aparecen en los bordes pequeños relieves conseguidos mediante el repujado con punzones de hueso o de cobre. Estas técnicas de trabajo se van a mantener en lo esencial hasta nuestros días, y como veremos, algunos artesanos usando sus manos y herramientas mas elaboradas, pero desarrolladas a partir de las primitivas, producen, actualmente, piezas de orfebrería similares a las de hace miles de años.

        A lo largo de la Edad Media la orfebrería elaboró objetos destinados al culto cristiano y para uso de las clases sociales más pudientes, desde cálices y cruces a magníficos retablos construidos en oro y plata para las catedrales. Esta tendencia continuo en siglos posteriores atribuyéndose su expansión a los deseos de lujo y de ostentación.

        Los artífices de Paris debieron ser numerosos puesto que ya en el siglo XIII se consideró precisa su reglamentación Esta época también fue espléndida en la orfebrería española.

        Los árabes imprimieron especial carácter a sus obras, demostrando sus artesanos gran maestría en los trabajos de fundición, forja, cincelado, repujado y elaboración de la filigrana menuda. El mas genial orfebre del Renacimiento italiano fue Benvenuto Cellini, del que se conservan piezas notables en diversos países europeos.

        La orfebrería fue desarrollándose con el aumento de las clases acomodadas que demandaban estos productos de forma creciente. En nuestro País en el siglo XIX su elaboración se centró, en Bilbao como consecuencia de su desarrollo industrial, y en San Sebastián impulsada por su carácter de ciudad veraniega de gran prestigio frecuentada por clases sociales de nivel económico elevado.


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