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Pirotécnicos

        Aunque inicialmente la pirotecnia, definida en sentido amplio como el arte de manejar el fuego, se aplicó indistintamente a la milicia o al logro de efectos recreativos; en todos los pueblos, especialmente los asiáticos, los fuegos artificiales adquirieron un gran relieve. Según los testimonios de cada época, los chinos, los japoneses, los egipcios y más tarde los griegos y los romanos, mediante la mezcla de variados productos, lograron artificios de generalizada aceptación. La invención de la pólvora, atribuida por numerosos autores al chino Wu Ching en el año 1044, supuso un gran avance, que ha continuado ininterrumpidamente, hasta lograr los sofisticados productos actuales.

        La pirotecnia festiva y las tecnologías específicas para su producción llegaron a los países de Occidente a lo largo de los siglos XVIII y XIX  de mano de los árabes, consiguiendo una gran difusión, que con los lógicos altibajos, se ha mantenido hasta nuestros días. España no fue una excepción, "sin que hubiera festejo popular en que no se corriera la pólvora", alcanzando un especial arraigo en Levante. Sin embargo, se considera a Italia como la cuna de la pirotecnia moderna.

Pirotecnia
Pirotecnia

El arte de la pirotecnia según L'Enciclopie de Diderot y D'Alembert, del último tercio del siglo XVIII .

        Los maestros pirotécnicos eran fabricantes empíricos, sin ningún conocimiento científico, considerados, además, como gentes misteriosas, dedicadas a la búsqueda de llamativos efectos mediante mezclas extrañas, que vivían aislados y que transmitían sus experiencias solo a sus aprendices, con la obligación de guardar el secreto, sin que pudieran escribir las recetas, para evitar que pudieran caer en manos que no fueran las de sus sucesores. El desarrollo de la química, a partir de mediado el siglo XIX, que permite explicar la función de cada sustancia en las composiciones pirotécnicas, supuso para ellos un duro golpe. Al propio tiempo, permitió evitar accidentes, las temidas "combustiones espontáneas" y desarrollar medidas preventivas.

        Según Antxon Aguirre Sorondo, en el País Vasco se tienen referencias del uso de los fuegos artificiales desde 1596 en las fiestas de Pamplona. En fechas posteriores es frecuente su utilización con motivo de las fiestas patronales o la visita de alguna personalidad, lo que puede comprobarse en los libros de cuentas de nuestros municipios. En un documentado trabajo de Félix Mª Goñi (1), se citan casi una treintena de pirotécnicos vascos, con informaciones históricas y biográficas, con notable coincidencia en el inicio de las actividades, hacia el último tercio del siglo XIX. Algunos de los descendientes de aquellos históricos artesanos siguen en la actividad.

 

(1) Fuegos artificiales en Euskalherria. Pirotecnia y pirotécnicos. Felix Mª Goñi. Ayuntamiento de Bilbao. Área de Cultura y Turismo. 1999.


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