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El joyero un oficio creativo

        En joyería se pueden diferenciar tres niveles de artículos en función de su precio. Los de menor cuantía cuyos modelos repetitivos son elaborados industrialmente, los de valor medio fabricados en series reducidas, teniendo un notable componente manual aunque se utilizan técnicas que permiten obtener varias piezas iguales, y los de coste más elevado o alta joyería que se elaboran mediante un proceso totalmente artesanal, obteniéndose piezas únicas.

        Habitualmente los joyeros autónomos se dedican a la elaboración de todas las piezas de alta joyería y parte de las de precio medio, de forma que su  venta admita incorporar  un coste de mano de obra elevado, lo que en todo caso es generalmente un porcentaje reducido del importe final.

        Además de la ejecución de nuevas piezas se dedican también a la reparación, recuperación de otras joyas y reproducción de diseños antiguos,

Mesa de trabajo

Mesa de trabajo de un joyero. (Dibujo de Yulen Zabaleta) .

lo que actualmente es solicitado con frecuencia por sus clientes lo que conlleva especiales dificultades de elaboración. La transformación de una joya en una alhaja distinta, en base a las partes aportadas por el cliente y siguiendo sus indicaciones, es también una labor muy frecuente.

        En unos casos crean sus propios diseños y en otros dan forma a las joyas siguiendo bocetos elaborados por diseñadores, que tienen que interpretar y desarrollar para obtener siempre piezas únicas.

        Frecuentemente precisan elaborar por si mismos la mayor parte de los partes o elementos que componen las joyas, partiendo de trozos de metales nobles, oro, platino o plata a los que añade piedras preciosas y brillantes, que adquieren totalmente terminadas a fabricantes especializados a través de agentes.

        Según un veterano artesano "en joyería uno se fabrica casi todo", y en su opinión el joyero debe tener una idea clara de la obra que desea conseguir, ser un perfeccionista y no cesar hasta “lograr una joya bien acabada, rematada y frecuentemente simétrica”.

        En opinión de otro experto joyero, es preciso en esta profesión dibujar bien y tener una visión espacial de la pieza que se quiere obtener a lo largo de todo el proceso de elaboración. Estima que cada joya es distinta y al diseñarlas y prever su fabricación es necesario tener presentes muchas y diversas técnicas que el especialista debe conocer, así como las cualidades del oro y platino y su comportamiento. También precisa tener conocimientos de gemología.

        Para todo ello es necesaria mucha experiencia y practica de taller, haber tenido que resolver numerosos y dispares problemas que se presentan a lo largo de esta actividad profesional, y desenvolverse cada día en distintas técnicas de trabajo manuales de forma que solo de esta forma es posible enfrentarse a la fabricación de una nueva pieza que el joyero no ha hecho con anterioridad.

        Pendientes, sortijas, anillos y collares precisan de técnicas distintas, de forma que conociéndolas el joyero puede realizar un buen trabajo con economía de tiempo y de material. Estos aspectos también se manifiestan en la reparación y sobre todo en la reproducción de piezas antiguas.

        Según el mismo profesional un joyero debe ser muy creativo pues continuamente se enfrenta a problemas distintos para lograr joyas diferentes y sorprender a su cliente. Así mismo debe ser consciente de que el comprador paga  por una pieza una cantidad elevada de dinero y que por lo tanto debe acabarla perfectamente. Un buen joyero debe ser  muy ecléctico tanto en el diseño como en la ejecución, buscando y aprendiendo siempre la técnica adecuada con una mentalidad abierta. En opinión de ambos veteranos, la joyería es un arte.


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