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La industrialización

       La modernización del proceso productivo fue constante, construyéndose fábricas específicamente diseñadas para la obtención de cemento natural.

       Hacia 1858/59 Eusebio Gurruchaga, asociado con el notario Urbieta, construyó en el barrio de Arrona, junto a la carretera de Azpeitia, lo que se puede considerar como la primera fábrica conocida de cemento natural, diseñada con criterios industriales, y a la que llamó Nuestra Señora de los Dolores(8) y que estuvo en funcionamiento hasta los años treinta del siglo XX.

       En esta fábrica se utilizaron por primera vez en la zona, hornos continuos para la calcinación de la piedra (8), que tenían forma de dos troncos de cono invertidos, apoyados por su base y una altura de unos 4 metros, estando construidos de mampostería en el exterior, con un revestimiento de ladrillos macizos en su interior. En la parte superior tenían una boca de carga y bajo el horno, existía un arco con un orificio para extraer el material calcinado.

       La marga troceada que se traía de las canteras en carros y el lignito o carbón mineral, que se utilizaba como combustible y que se extraía de las minas de Aizarna, se vertían en capas alternas por la boca superior, en una proporción de 250 a 350 Kgs. por tonelada de cemento producido. El calor originado por la combustión del lignito calcinaba la piedra, y a medida que se iba consumiendo, ambos materiales iban descendiendo en el interior del horno. Finalmente y por la boca inferior se extraían mezcladas, la marga calcinada y las cenizas del carbón.

       El proceso era continuo, a medida que se iba consumiendo el material en el interior, se  añadía nuevo por la boca superior de carga y se iba extrayendo por la inferior.

Membrete

Reproducción tomada del membrete de una carta de Corta y Cía, de 1902, en la que se puede apreciar la nave donde aparecen, en el suelo, hasta cinco bocas superiores de hornos, a los que varios trabajadores vierten piedra y carbón con cestos. Otro con una palanca remueve el material. A la izquierda podemos apreciar la vagoneta que, circulando sobre raíles, traía la piedra desde la cantera a la fábrica (original cedido por Ion Guiérrez Irigoien).

       El material calcinado, junto con las cenizas de lignito, se transportaba a los molinos, instalados en la misma fábrica, en donde las piedras circulares, pisaban, desmenuzaban y molían el material hasta convertirlo en un polvo fino, el cemento natural, que a continuación se tamizaba y se transportaba a los almacenes (10), que no eran sino habitaciones en el interior de la fábrica. El cemento se expedía envasado en barriles de madera y en sacos y se vendía por fanegas.

Molinos

Reproducción tomada del mismo documento, en el que se puede apreciar claramente el trabajo en el departamento de molinos de esta fábrica del barrio de Agote. La piedra calcinada se molía finamente vertiéndola con palas bajo las parejas de pesadas piedras circulares que giraban sobre su eje central. Varios trabajadores efectúan esta labor, mientras otros acarrean a hombros sacos de cemento .

       Este sencillo proceso lo adoptaron las siguientes fábricas que en un corto período de tiempo se fueron instalando en la zona de Arrona. Con el paso del tiempo y a finales de siglo XIX, se fueron introduciendo mejoras en algunos aspectos, como en el transporte del material y el tamizado, para los que se instalaron medios mecánicos.

       Los hornos continuos se mantuvieron durante todo el período de fabricación del cemento natural, hasta que se dejó de producirlo hacia 1950 y aunque a finales del siglo XIX se instalaron molinos horizontales de bolas tipo Morel, para desmenuzar el material calcinado, las piedras de los molinos se siguieron utilizando varias décadas más.

       Las instalaciones de molinos y tamizado eran movidas por máquinas de vapor, a lo que se añadía la energía hidráulica aplicada directamente y finalmente  la eléctrica.

Fábrica de cemento

Dibujo que representa la fábrica de cemento natural Nuestra Señora de los Dolores, fundada por Eusebio Gurruchaga en 1859, junto a la carretera de Azpeitia. Fue la primera fábrica de cemento construida específicamente para la fabricación de este tipo de cemento. Las dos altas chimeneas corresponden a las máquinas de vapor que movían los molinos. A la derecha se puede ver la casa del propietario. (original cedido por Ismael Manterola) .

 

(8) Ibañez, Maite y otros. Arqueología Industrial en Guipuzcoa. Gobierno Vasco-Universidad de Deusto. 1990

(9) Documentos originales facilitados por Ion Gutiérrez Irigoyen.

(10) Bustinduy, Nicolás de. La Industria Guipuzcoana de Fin de siglo. 1894.

 


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