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Condiciones de trabajo

       Entre los trabajadores había una cierta especialización. Los obreros de la cantera extraían la marga, la desmenuzaban con mazos, a mano, y la cargaban en los vagones. Los transportistas llevaban la materia prima hasta la fábrica, en donde los picadores la reducían a tamaños menores, para que seguidamente, los cargadores de los hornos la vertieran a éstos con palas junto con el lignito. El herrero, que hacía y reparaba las herramientas de trabajo, tenía una cualificación superior.

Corta y Cía

Trabajadores de la fábrica de cemento natural de Corta y Cía. Hacia 1925 .

       Los trabajadores, tanto de las canteras de marga como de las fábricas, procedían de la zona, Arrona, Cestona y en buena parte de los caseríos. Se desplazaban desde su domicilio al lugar de trabajo a pie, lo que en algunos casos requería hasta una hora.

       En Agote, el número de ocupados, en los primeros años del siglo XX, era de unos treinta, entre cantera y fábrica. Hasta la Guerra Civil no se cumplía la jornada máxima establecida, por lo que se trabajaba de "sol a sol".

       La retribución del peón en 1904 era de 4 ptas/dia, que se reducían en 0,5 e incluso 1 pta., en los de más reciente ingreso. En el caso de carpinteros llegaba a 4,50, y los canteros a 5. Catorce años más tarde (diciembre de 1918) los peones mejoraron 0,25 ptas./día y otro tanto en 1930. (10)

       Después de la Guerra Civil se limitaron las horas de trabajo, llegándose  a 10 ptas./día, que se cobraban por quincenas (13 días de trabajo), a lo que había que añadir el Plus de Cargas familiares, los famosos puntos, (10% de la nómina), que en Corta y Cía valían 18 pesetas mensuales. El dinero para pagar los salarios se traía "de las oficinas de Zumaya". Las condiciones de trabajo medio ambientales eran muy malas, "se comía mucho polvo en la fábrica, la cantera al aire libre era más sana".

       Cada uno llevaba su comida al lugar de trabajo (principalmente, alubias, sardinas viejas y boniatos a los que se quitaba el pellejo), que calentaban con lignito de Aizarna "en una placa". Algunos comían en un bar cercano (comida 0,50 ptas., cuartillo de vino 0,30). A fines de los años cuarenta llegaron los primeros obreros castellanos, que dejaron su dicho:

                       Sopa, poca

                       Alubias, cuatro

                       Carne, un buen plato


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