A pesar de todo ello, los cajistas siempre estuvieron peor pagados que los especialistas mecánicos (torneros, fresadores, etc.) y mejor que los que trabajaban en la madera. En 1.946, los tipógrafos cobraban unas 170 pesetas a la semana, que dos años más tarde se acercaban a las 200, estando afiliados a la Seguridad Social.
Las enseñanzas regladas de las artes gráficas y en consecuencia la de los cajistas-tipógrafos, se iniciaron a finales del siglo pasado en los países industrializados. En España en Octubre de 1.897 se puso en marcha en Barcelona la "Escuela de Artes Gráficas" y a fines de 1.905 en Madrid la de "Aprendices Tipográficos". Tradicionalmente los Salesianos han destacado por su dedicación a la formación de los jóvenes en esta actividad.
Los materiales utilizados por estos especialistas eran numerosos y en general requerían un tratamiento cuidadoso, Cada letra suelta: a, e, i, o, u, y consonantes, minúsculas, mayúsculas, números, signos de puntuación, estaban elaboradas con una mezcla de plomo, antimonio, estaño y los diferentes secretos de cada fabricante para darles una mayor consistencia; su forma era de una pieza rectangular alargada, en cuya parte superior estaba grabado el dibujo de una letra o signo gramatical; resultaba un material con una dureza aceptable pero que con el paso del tiempo y muchas impresiones, había que reponer; su mayor defecto era su facilidad en rayarse y desgaste de la parte donde iban grabadas las letras que quedaban inutilizadas.
Estas letras se guardaban en unas cajas de madera, de forma rectangular, divididas en departamentos; las letras o caracteres más usados, minúsculas y vocales, se situaban en la parte baja de la caja, por ser la más accesible para el cajista; asimismo, los departamentos de las letras más usadas: vocales, s, d, etc.,eran más amplios que los de otras letras menos utilizadas: z, x, w, etc., con lo cual cabían más caracteres. Estos eran fabricados por empresas especiálizadas que además eran las dueñas de su diseño; tenían (y tienen) un nombre propio: Helvética, Áster, Garamond, etc., el cual definía su rasgo o dibujo en la impresión.
Jesús Sánchez, veterano tipógrafo -conocedor de las tecnologías actuales- nos muestra sus habilidades como cajista. (Foto Julián Azkue).
Otros materiales importantes eran los utilizados para "rellenar blancos", filetes, grabados (reproducción de imágenes), el componedor (herramienta metálica, en ángulo recto, con un tope en un extremo y una corredera que servía para controlar la longitud de las líneas; en esta herramienta el cajista iba componiendo los textos que necesitaba para realizar los moldes), tipómetro (era y es) la regla para medir los trabajos en la imprenta; la que utilizaban los cajistas consistía en una regla metálica de forma alargada y estrecha, con una escala de cíceros en un lado y una escala de centímetros-milímetros en el opuesto; y las pinzas (herramienta flexible para facilitar la corrección), galeras, galerines de distinto tamaño, donde el cajista iba colocando las diferentes partes del molde que iba realizando.
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